PREFERIDA!!
 
MADERAS SUDAMERICANAS-OFICINA DE COMERCIO INTERNACIONAL | OFICINAS DE CONTACTO
 
CONSERVACION DE MADERAS-TRATADO
     
Imagen
Dr.Osvaldo Encinas
Grupo de Investigacion en conservación de maderas (GICOM) Universidad de los Andes
Página 1 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Conservación de maderas
Dr. Osvaldo Encinas
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas (GICOM), Universidad de Los Andes
Taller de Tratamiento de Maderas, Museo Salvador Valero, Núcleo Rafael Rangel – Ula
14 de Febrero de 2004, Trujillo, Venezuela
Parte I. La Madera
La madera es el material más común para
construcción y elaboración de muebles y
productos derivados en prácticamente todas las
latitudes, tanto en regiones con grandes
superficies de bosques como en las regiones
donde existen pocos árboles. Sin embargo,
tiene una gran desventaja para su utilización: su
durabilidad, puesto que es sabido que la madera
se deteriora con el paso del tiempo.
Iglesia de Madera Escandinava, 800 años
Antiguamente se preferían las maderas con alta
durabilidad, las cuales se han ido agotando por
variadas razones: deforestación ilimitada,
mínima o nula reposición de árboles, erradas
técnicas de manejo de bosques, presión social o
política en las superficies boscosas,
desconocimiento de una adecuada cultura para
el uso de la madera y otras.
Las maderas con elevada durabilidad natural
son actualmente muy escasas de conseguir; en
consecuencia, esta es la época de las madera
de especies secundarias, están ganando más y
más mercado, inclusive a pesar de su poca o
reducida durabilidad natural. En estas
circunstancias, solamente la prolongación de la
vida útil de las maderas de poca durabilidad
natural, a través de procesos de conservación
de la madera, aseguran un uso eficiente y
económico de la madera, por ejemplo de
plantaciones de rápido crecimiento.
Plantaciones de pino caribe en Venezuela
La conservación de la madera es la aplicación
de métodos específicos para proteger a la
madera y a los productos de madera contra el
deterioro por agentes biológicos y otros agentes
destructores de la madera.
Comprende básicamente el empleo de las
técnicas de secado de las maderas, de
preservación de las maderas y de la
microbiología de las maderas. El secado de la
Página 2 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
madera es una técnica que no requiere del
empleo de sustancias químicas. La preservación
de las maderas implica el empleo de sustancias
o compuestos de origen químico, aunque
recientemente se está dando énfasis a
tratamientos que no emplean tales químicos. La
microbiología de las maderas permite entender
los mecanismos de deterioro que emplean los
agentes destructores de la madera de origen
biológico y cual es el comportamiento de las
sustancias químicas empleadas como
preservantes para la protección de la madera, y
mejora el entendimiento de los mecanismos de
control biológico de los microorganismos
destructores de la madera.
En todos los casos, es posible identificar las
áreas de aplicación de los tratamientos de
conservación de maderas:
Aplicación antes del empleo o uso de la
madera, situación que requiere el empleo de
medidas o tratamientos profilácticos que se
aplican particularmente a la madera en rolas
recién derribada o tumbada o a la madera
recientemente aserrada para evitar tanto la
decoloración de la madera o su deterioro.
Aplicación de medidas de conservación o
tratamiento de maderas cuando la madera se
encuentra en servicio.
Aplicación de tratamientos para prolongar la
vida de servicio de las maderas, cuando éstas
ya están siendo utilizadas.
Aplicación de medidas de eliminación de la
madera deteriorada para evitar su posterior
utilización, con los peligros que significa el
empleo de madera deteriorada.
Aunque la creencia general es que aplicar
medidas de conservación de maderas,
particularmente el secado y la preservación de
las maderas, representa un gasto adicional, los
resultados han demostrado que el empleo de
técnicas de conservación de maderas no solo
prolongan la vida útil de las maderas, con el
consiguiente ahorro en reposición del material
empleado, sino que también tiene influencia en
la mejora de las propiedades físicas y
mecánicas.
La madera que ha recibido tratamientos de
conservación para prolongar su vida útil de
servicio, resulta así en un material de
construcción atractivo, permanente y se puede
indicar que puede competir técnica y
económicamente con materiales alternativos
como el concreto o el acero.
Madera
Un producto de la naturaleza, la cual tiene que
ser protegida
La madera es la parte que soporta al árbol o al
arbusto, consiste principalmente de tronco y
ramas. Crece en la naturaleza, lo que la hace un
recurso natural renovable.
La mayor parte de las maderas presentan una
porción más pálida denominada albura y otra
más oscura y coloreada en la parte interna del
tronco, denominada duramen. El tronco está
rodeado por la corteza, la cual protege al árbol
cuando está en pié.
Esquema de la madera: corteza externa e interna,
cambium, albura y duramen
Desde el punto de vista de la conservación de
maderas, el duramen es la parte más resistente
al ataque de los agentes destructores de la
madera, principalmente a los de origen
biológico. Es la parte menos permeable a los
Página 3 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
líquidos, tal como el agua, solventes orgánicos y
otros. Esto significa que solamente compuestos
químicos que tienen como solvente al agua,
pueden entrar en el duramen, a través del
proceso llamado difusión, si es que existe
suficiente humedad en la madera. Como regla
general, en estas condiciones, los compuestos
químicos con solventes orgánicos no pueden
penetrar en el duramen.
La albura es la porción que sufre más la
degradación por agentes destructores de la
madera. Para una buena cantidad de especies
de maderas, la albura es fácilmente tratada con
sustancias químicas para mejorar su
durabilidad. Sin embargo, es usual encontrar
dificultades para tratar la madera
adecuadamente, lo cual tiene que ser
considerada cuando se usan ciertas especies
para ser usadas en el campo.
Rolas de pino caribe de pequeñas dimensiones
(Rincón del Yabo, Venezuela), cepilladas (torneadas)
para componentes de construcción, listas para ser
preservadas
La corteza protege al árbol en pié. Después de
derribado el árbol, protege a la madera de su
rápida deshidratación, evitando la aparición de
grietas y rajaduras en el tronco. Por su
contenido de humedad, mayor que en duramen,
es fácilmente atacada por microorganismos que
deterioran la madera. Por otra parte la corteza
suele ser atractiva para ciertos tipos de insectos,
principalmente escarabajos, que depositan sus
huevos en las grietas de la corteza. Finalmente
la corteza no puede ser tratada con sustancias
químicas, aunque facilita el tratamiento cuando
se usa el método de desplazamiento de savia.
Las células de la madera consisten en una parte
sólida llamada pared celular que rodea un
espacio vacío llamado lúmen o cavidad celular.
La pared celular está compuesta por tres capas
(S1, S2 y S3), conocidas también como pared
secundaria (interior, intermedia y exterior).
conformadas por microfibrillas de celulosa
dispuestas con diferente inclinación, las que
determinan el grado de contracción o dilatación
de la fibra. Las células de la madera están
unidas entre sí a través de la lámina media,
compuesto principalmente por lignina.
Detalle de los componentes de una célula de madera
El espesor de la pared celular y la relación
volumen de la pared celular con volumen de la
célula, determinan su densidad. Existe una alta
correlación entre la densidad de la madera y la
mayor parte de las propiedades de la madera,
tal como la dureza, resistencia, y otras
propiedades mecánicas. Hay sin embargo dos
propiedades que se exceptúan de esta regla: la
durabilidad natural para resistir deterioro
biológico y su tratabilidad, las cuales no se
corresponden necesariamente con la densidad.
En términos generales, en la mayor parte de la
literatura, se emplea la palabra madera blanda
para referirse a las maderas provenientes de
Página 4 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
especies coníferas, como el pino, que tienen
usualmente densidades de hasta 500 Kg/m3, y
maderas duras para aquellas que tienen su
origen en especies forestales latifoliadas o de
hoja ancha, que corresponden a maderas de
densidades superiores, en una concepción
fuertemente arraigada en los países de clima
templado. En los países tropicales sin embargo,
tal distinción no es la más adecuada puesto que
muchas maderas blandas provienen de
especies latifoliadas y hay algunas especies de
pinos que proporcionan madera relativamente
dura.
Estructura anatómica de una conífera (Giordano)
En consecuencia es recomendable hablar de
maderas de baja densidad (livianas), de
mediana densidad (medianamente pesadas) o
de alta densidad (maderas pesadas), para
referirse a maderas con densidades entre hasta
450 Kg/m3, entre 450 y 700 Kg/m3 y superiores
a 750 Kg/m3, una clasificación artificial, cuyos
rangos de densidad son variables. Para efectos
didácticos sin embargo es recomendable
mantener el término madera de coníferas, para
referirse a las maderas de especies
Gimnospermas y madera de latifoliadas para
referirse a las maderas de especies
Angiospermas.
Tal diferenciación es importante, puesto que la
madera de especies de coníferas consiste de
células llamadas traqueidas que forman la
madera temprana cuando se originan durante el
período fisiológico más activo del árbol y
madera tardía que se origina durante el período
fisiológico de reposo del árbol, el anillo de
crecimiento. Es usual en los trópicos conseguir
maderas que tienen más de dos anillos de
crecimiento en un año, mientras que es
corriente observar solo un anillo de crecimiento
por año en las zonas templadas.
Estructura anatómica de una latifoliada (Maegdefrau)
Las maderas de especies latifoliadas por su
parte tienen vasos, fibras y radios, así como
tejido parenquimático orientado axialmente; la
alternancia entre madera temprana y tardía
forma también los anillos de crecimiento que
pueden diferenciarse en algunas especies por la
presencia de tejido esencialmente
parenquimático.
Conforme la estructura y composición química
de la madera varía, algunos elementos son más
fácilmente degradables que otros: En las
latifoliadas, las fibras son más fácilmente
degradables, lo mismo que el parénquima
radial, mientras que los vasos son más difíciles
de degradar.
En cambio en la madera de coníferas el
parénquima radial usualmente es más fácil de
degradar, siendo las traqueidas más difíciles de
degradar.
En la albura de los árboles en pié o en un árbol
recientemente derribado o tumbado, el lumen de
las fibras está lleno de agua (mejor dicho savia,
Página 5 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
que contiene las sustancias nutritivas que
alimentan al árbol permitiendo su crecimiento),
que cuando se elimina deja el espacio vacío que
puede ser llenado con sustancias químicas
preservantes. La madera de duramen también
contiene agua, pero estas células a menudo
están llenas con sustancias del duramen
(extractos, taninos, resinas y otros compuestos)
que le proporcionan el color característico mas
oscuro de la madera de duramen, o estar
bloqueadas con constituyentes de la pared
celular que crecen en el lumen, en un fenómeno
llamado tilosis, lo cual hace difícil que pueda ser
tratado con sustancias preservantes. Sin
embargo, como regla general, la madera de
duramen es mucho más durable que la de
albura, es decir resiste mejor el ataque de los
agentes destructores de la madera.
Individualmente existe un pasaje entre las fibras
y los otros elementos constituyentes de la
madera, conformado por las denominadas
punteaduras, cuyo papel principal en la madera
de albura es permitir y regular el paso de la
savia cuando los árboles están en pié. Después
que el árbol ha sido derribado, esta vía se llega
a obstruir a medida que se va secando la
madera; el efecto de esta obstrucción es variada
y diferente según las especies, por lo que la
penetrabilidad de las sustancias preservantes es
generalmente reducida.
La orientación de las células o elementos
anatómicos que componen la madera, es
generalmente longitudinal en el sentido de
crecimiento de los árboles, lo cual facilita la
absorción de los nutrientes desde el suelo hasta
la copa. Solo algunos elementos están
orientados transversalmente, radialmente, por lo
que se llaman radios, los cuales son
responsables del transporte y almacenamiento
de azúcares y almidón en el árbol vivo.
La estructura de los tejidos o anatomía de la
madera, es fundamental para conocer el flujo de
los líquidos y gases durante los procesos de
secado y preservación. En general el paso de
los líquidos en el sentido longitudinal es 100
veces mayor que en el sentido transversal.
Químicamente la madera está constituida por
componentes estructurales como la celulosa,
hemicelulosa y lignina y por componentes no
estructurales, sustancias en forma de gomas,
resinas, taninos, azúcares no estructurales,
almidón y otros, éstas últimas son las
responsables de la coloración oscura de la
madera de duramen. La proporción de cada
componente es variable, pero se asume que la
celulosa es el componente mayor.
Madera, producto de la naturaleza
La madera es biológicamente un producto de la
naturaleza y en consecuencia está sujeta al
ciclo continuo de descomposición y
composición. Ciclo que es importante para la
existencia de la vida misma, puesto que es
durante la descomposición por varios
organismos, principalmente insectos y
microorganismos como bacterias y hongos, que
convierte la madera en materiales orgánicos
que se depositan en el suelo originando la
acumulación de nutrientes que servirán
nuevamente para el crecimiento de nuevas
plantas, tal como los mismos árboles.
Sin embargo, como la madera puede ser
utilizada por el hombre para otros propósitos
(construcción, maquinarias, equipos, materia
prima para otros productos), la descomposición
llega a constituirse en un problema de
utilización. Este deterioro de la madera se
constituye en la principal desventaja del uso de
la madera.
Parte II. Agentes destructores de la
madera
Es esencial para efectos de conservación de las
maderas, conocer la época o el período en que
se presenta el agente destructor de la madera,
particularmente el de origen biológico. En
principio el reconocimiento de los síntomas de
un ataque temprano, resulta en la aplicación de
medidas profilácticas para evitar posterior
infestación del agente destructor.
Aparentemente resulta un gasto adicional, pero
en realidad debe considerarse una inversión
para evitar males mayores, cuando ya no es
posible mantener la calidad en la madera; esto
es particularmente importante en las maderas
que son objeto del ataque de hongos de
mancha azul o insectos que deterioran en su
fase temprana a la madera.
Página 6 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Las maderas frescas o recientemente cortadas
o aserradas, con elevado contenido de
humedad, son susceptibles al ataque de
insectos que depositan sus huevos en las
hendiduras de la corteza, cuya larva penetra
posteriormente en la madera, o son susceptibles
a la infestación por esporas de hongos,
particularmente de mancha azul, que
encuentran en los azúcares solubles y
almidones de la superficie recién cortada un
excelente medio para su desarrollo.
La colonización puede ser rápida en algunas
maderas, como en la madera de pino caribe que
permite el desarrollo de las hifas del hongo de la
mancha azul a una velocidad de hasta 2 cm por
día. Otro ataque que suele observarse en las
maderas recién cortadas es el ataque por
bacterias de decoloración cuyo efecto es
notable si el secado de la madera es demasiado
lento.
Período en el cual se observa el ataque de agentes destructores de la madera de origen biológico
Organismos destructores de la madera Tipo de madera
Insectos
de madera
fresca
Insectos de
madera
seca
Mancha
azul
Pudrición Termitas
Madera en rolas
recién cortadas
Horas No ataque Horas Semanas Días en contacto con el
suelo.
Semanas en madera
seca
Madera recién
aserrada
Solo si hay
corteza
No ataque Horas Semanas Como arriba
Madera en servicio
o almacenada seca
No ataque Semanas a
meses
No ataque No ataque Semanas a meses
según condiciones
locales
Madera en servicio
en condiciones
húmedas
No ataque Semanas a
meses
Semanas Meses a
años
Como arriba
Madera en servicio
en contacto con el
suelo
No ataque Raramente
atacada
No
relevante
Semanas
a meses
Días
La colonización por hongos destructores de la
madera, hongos de pudrición, suele tomar más
tiempo. Las termitas atacan muy rápidamente a
la madera, particularmente si están en contacto
con el suelo. Otros agentes de deterioro actúan
según el período de exposición de las maderas.
Se pueden observar grietas o rajaduras en las
rolas o troncos de árboles recién derribados o
tumbados que tiene su origen en las tensiones
de crecimiento de la rola, que se liberan al
momento del corte del árbol, las cuales no
pueden evitarse. En cambio, las grietas que se
presentan como consecuencia del secado de la
madera, particularmente aserrada, pueden
minimizarse utilizando técnicas adecuadas de
secado.
Durabilidad de la madera
Es la habilidad de la madera para resistir el
deterioro biológico, se llama también resistencia
natural. No es la misma para todas las maderas
y depende de variados aspectos:
Se circunscribe solamente al duramen, puesto
que la albura de la mayoría de las especies
forestales es fácilmente degradada.
Considerando la sección transversal de la rola,
en el duramen la parte interior es menos durable
que la parte más externa y la parte inferior de la
rola es más durable que la parte superior.
La durabilidad natural varía entre las especies
forestales, algunas se deterioran muy
rápidamente mientras que otras pueden
permanecer sin alteración por años. La
durabilidad de las maderas usualmente debe
relacionarse con el tipo de agentes de deterioro:
Página 7 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
ciertas especies pueden soportar muy bien el
ataque de hongos; algunas especies resisten
bien el ataque de insectos de la madera seca;
pocas especies son durables ante las termitas y
solo un pequeño número de especies es durable
contra los perforadores marinos.
Las condiciones climáticas tienen una gran
influencia sobre la durabilidad de las maderas.
Si están permanentemente bajo condiciones
secas, casi todas las maderas pueden soportar
bien el ataque de hongos (excepto los hongos
de pudrición seca); en realidad, este es el
fundamento para la protección de la madera en
construcción. La mayor parte de las especies
puede ser protegida contra el deterioro si
permanecen sumergidas en agua dulce,
procedimiento que se emplea inclusive
asperjando o regando agua dulce sobre las
rolas; sin embargo, debe destacarse que en
condiciones tropicales el agua que recircula
para regar las rolas tiene que ser tratada contra
microorganismos para evitar la proliferación de
éstos que consiguen en el agua recogida
bastantes nutrientes, usualmente azúcares
solubles y almidones, como es el caso de la
madera de pino caribe. El agua salada
representa una severa condición para el
deterioro de las maderas, particularmente por
organismos xilófagos marinos.
Para la caracterización de la durabilidad de las
maderas se han ensayado diversos sistemas de
clasificación. En todos se parte de la simple
comparación del tiempo relativo que duran las
especies, en relación con alguna madera
patrón; naturalmente todos los sistemas de
clasificación hacen énfasis en las maderas que
están en contacto con el suelo. Debe notarse
que el concepto de durabilidad de las maderas
es diverso cuando se consideran maderas en
servicio en las zonas de clima templado, en
relación con las maderas que prestan servicios
en zonas tropicales; una madera durable en los
países templados resulta usualmente poco
durable en las condiciones de servicio en países
tropicales; y al contrario, maderas que son poco
durables en el trópico pueden presentar alta
durabilidad a los agentes de deterioro de las
zonas templadas.
El sistema más común para clasificar la durabilidad natural de la madera (Findlay, W. P. K. 1985)
Clase Definición Vida en servicio en
climas templados
Vida en servicio
aproximado en el trópico
1 Muy durable > 25 años > 15 años
2 Durable 15 – 20 años 10 – 15 años
3 Moderadamente
durable
10 – 15 años 5 – 10 años
4 No durable 5 – 10 años 1 – 5 años
5 Perecedero < 5 años < 2 años
Hongos
La decoloración y el deterioro de las maderas
son usualmente causados por hongos, de los
cuales existen numerosos tipos que atacan a la
madera, según se encuentre la misma bajo
diferentes condiciones ambientales. Estos
microorganismos utilizan a la madera como su
fuente de alimentación.
El propósito de la conservación de maderas es
convertir a la madera en material no adecuado
para la alimentación de estos microorganismos.
Los hongos se originan a partir de esporas muy
pequeñas, igual que pequeñas semillas, que
son producidas por cuerpos fructíferos,
carpóforos, ver Figura.
Cuerpos fructíferos, carpóforos, de hongos
Las esporas, debido a que son extremadamente
pequeñas y ligeras, se puede afirmar que están
Página 8 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
constantemente presentes en todas partes; bajo
condiciones favorables de humedad y
temperatura germinan produciendo largos y muy
finos elementos denominados hifas, las cuales
pueden penetrar en la madera y deteriorar las
substancias presentes en la pared celular
mediante una acción enzimática.
Las hifas, por su reducido tamaño no pueden
observarse a simple vista por lo que hay que
recurrir al uso de microscopios para observarlos,
en consecuencia, su acción destructora no
puede ser apreciada hasta etapas avanzadas de
pudrición de la madera cuando ocurren cambios
en el aspecto de la madera, particularmente
cambio de color, por la acción degradante de las
enzimas en la madera. Solo pocas especies
forman masas de hifas, denominadas micelio,
en la superficie de las maderas, principalmente
en ambiente húmedos.
Ciclo de vida de los hongos
La aparición de cuerpos fructíferos es variable,
tanto en tamaño como en apariencia y se
forman en etapas avanzadas de la colonización
por los hongos para la liberación de las esporas;
quitarlo de la superficie de la madera no afecta
el proceso de degradación de la madera.
Condiciones que favorecen el crecimiento de
los hongos
Todos los hongos requieren de mínimas
condiciones para colonizar y degradar la
madera. Se tiene que partir del principio de que
las esporas están omnipresentes y listas para
germinar si encuentran las condiciones
favorables en la madera, su fuente de
alimentación, las cuales son:
Humedad adecuada
Generalmente entre 40 y 80 %; así, mantener la
madera por debajo de 25 % de humedad es un
método eficiente para evitar el ataque de los
hongos y conservar la madera. Sin embargo
debe recordarse que algunos hongos tienen la
capacidad de soportar largos períodos de
sequedad y revivir cuando las condiciones de
humedad le son favorables.
Riego por aspersión de rolas de pino caribe en
Chaguaramas, Venezuela. Evita ataque de hongos
Esta exigencia permite hacer tratamientos
profilácticos de la madera susceptible a los
hongos, particularmente de mancha, asperjando
agua sobre las rolas. Sin embargo, debe
cuidarse de controlar la proliferación de
bacterias que se desarrollan bajo tales
condiciones.
Página 9 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Por otro lado, el exceso de humedad es otro
medio para mantener a la madera libre del
ataque de los hongos, aunque existe una
excepción: la presencia de hongos de pudrición
blanda cuando la madera está húmeda, pero no
permanentemente sumergida en agua, situación
que se presenta en los bancos y bajíos de las
sabanas de los países tropicales que se inundan
en el período de lluvias y se mantienen secos
durante el verano.
Provisión de oxígeno
El aire que usualmente está presente durante el
período de deterioro de las maderas por los
hongos en todas las situaciones. No es posible
el desarrollo de hongos sin presencia de aire.
Adecuada temperatura
Importante para el crecimiento de los hongos,
los cuales pueden crecer en ambientes donde la
temperatura varía desde bajo el punto de
congelación hasta 40 – 50 ºC; sin embargo
tienen como temperatura límite para su
crecimiento alrededor de 55 ºC, temperatura a la
cual coagulan las enzimas.
Hongos de Pudrición blanca, Marrón y
Blanda
Los verdaderos hongos que destruyen la
madera pertenecen al grupo de los
basidiomicetes. Las hifas de estos hongos
crecen dentro del lumen de las células y
producen diferentes tipos de enzimas, según el
hongo de que se trata.
Madera de cedro con ataque de insectos de madera
verde y hongos de pudrición blanca en bolsas
Las enzimas pueden descomponer
prácticamente todos los componentes de la
madera, produciendo la llamada pudrición
blanca o degradar particularmente la celulosa
dejando como remanente la lignina, en cuyo
caso se denomina pudrición parda.
Cuando se observa la degradación selectiva de
ciertas áreas, se verifica la denomina pudrición
blanca en bolsas, muy común especialmente en
las maderas de latifoliadas durables.
Pudrición blanca en madera latifoliada. Note las
líneas negras de compartamentalización
La pudrición blanca es común en las maderas
de latifoliadas, ocasionada por hongos que
prefieren la lignina, aunque en algunas etapas y
dependiendo de los hongos, también destruyen
la lignina, dejando en etapas avanzadas de
pudrición una masa blanca fibrosa como
remanente.
Etapa avanzada de pudrición marrón, dejando restos
de color marrón usualmente en forma cúbica
Página 10 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Los hongos de pudrición marrón prefieren la
celulosa como fuente de alimento, por lo que en
etapas avanzadas solo se pueden observar
restos de color marrón en forma cúbica; en esta
etapa se han perdido todas las propiedades de
resistencia de la madera.
En contraste con estas conocidas formas de
pudrición, otro tipo de deterioro de la madera,
causada usualmente por hongos Ascomicetes,
causa pérdidas de resistencia de la madera aún
a la simple presión con las uñas, dando la
sensación de un material blando, razón por la
que se la conoce como pudrición blanda. Estos
hongos se desarrollan cuando la madera se
encuentra sumergida por períodos prolongados
en agua dulce, como en las sabanas y esteros
de los países tropicales.
Imagen de microscopio electrónico de barrido
mostrando los restos de madera de pino atacada por
hongos de pudrición blanda
El entendimiento del mecanismo de degradación
por estos hongos es nuevo y es a partir de 1950
que comienza a destacarse su importancia en la
degradación de la madera.
Estos hongos pueden ocasionar pudrición de
maderas de latifoliadas denominadas durables y
es notable su capacidad para tolerar
compuestos o sustancias químicas utilizadas
para la preservación de maderas, siendo muy
sensibles sin embargo al cobre, por lo que toda
madera que vaya a estar en contacto con el
suelo y sumergido por periodos prolongados,
pero no totalmente sumergida, debe ser tratada
con formulaciones que contengan cobre, si es
que no se usa la creosota.
En una forma muy distinta a los hongos de
pudrición blanca y marrón que crecen
usualmente en el lumen de las células de
madera, los hongos de pudrición blanda tienen
la capacidad de desarrollarse dentro de la pared
celular, originando cavidades, en tanto que otros
erosionan la pared S3 de la célula, originando
diferentes patrones de deterioro de la célula,
que es posible diferenciar solamente con el
auxilio de microscopios.
Pérdida de resistencia de la madera
Otras consecuencias se presentan con la
degradación enzimático-química de los
componentes de la madera por los hongos, que
conduce a la pérdida del material con los obvios
cambios en el color, particularmente la
apariencia final de la madera afectada, por
ejemplo la apariencia cúbica de la madera en
las etapas finales de la pudrición marrón o el
aspecto de fibras sueltas que presenta la
madera con pudrición blanca; sin embargo, lo
más importante de la degradación de la madera
por hongos es la disminución, hasta pérdida
total, de las propiedades de resistencia de la
madera. La reducción de estas propiedades es
severa, inclusive en la madera que todavía no
muestra síntomas de estar atacada por los
hongos, por lo que usualmente no es
detectable, aunque ya la pérdida de resistencia
está en progreso.
Hongos de mancha y mohos
En forma completamente distinta a los
verdaderos hongos destructores de la madera,
otros hongos causan daños que se suponen no
afectan la pared celular, en el entendido que no
poseen la suficiente capacidad enzimática para
degradar la pared celular. Estos son los hongos
de mancha, de variados colores, destacando la
mancha azul o mancha de la albura, que causan
intensas decoloraciones de la madera.
Consumen los carbohidratos presentes en el
tejido parenquimático que no están
estructuralmente unidos a la célula.
Es el caso típico de la madera de pino caribe en
las plantaciones del trópico que es rápidamente
colonizada por el hongo de mancha azul
Lasiodiplodia theobromae, que conjuntamente
otros hongos originan pérdidas del valor estético
Página 11 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
de la madera por colorearla intensamente de
color azul.
Madera de pino caribe atacada por hongo de mancha
azul
Aunque es generalizada la creencia de que
estos hongos no afectan las propiedades de
resistencia de la madera, recientes resultados
de investigaciones han mostrado que la
capacidad celulolítica que tiene este hongo en
particular, puede degradar la pared celular de
las células de maderas latifoliadas, en particular
las que poseen celulosa cristalina en su
estructura anatómica.
Otro grupo de hongos que no puede penetrar en
la madera, ni siquiera utilizando la vías abiertas
como los vasos en las latifoliadas, suelen
colonizar y desarrollarse en la madera húmeda
utilizando parcialmente los azúcares solubles de
la superficie y las impurezas del aire, en
ambientes de humedad relativa y temperatura
favorables, causando un aspecto algodonoso de
distintas tonalidades en la superficie de la
madera, los mohos.
Los mohos no afectan mayormente las
propiedades mecánicas de la madera, ni afectan
su aspecto, pero son de considerable
importancia por la cantidad de esporas que
suelen producir que en algunos casos origina
alergias o enfermedades pulmonares en los
obreros forestales, causando irritación en la piel
o impidiendo la respiración.
Estos dos tipos de hongos pueden desarrollarse
muy rápidamente en la madera, cuando las
condiciones del ambiente le son favorables,
particularmente cuando la madera se encuentra
húmeda y en ambientes cerrados y sin
circulación de aire.
Hongos de moho en rolas de pino caribe
Daños por insectos
La mayor parte son coleópteros, escarabajos o
coquitos. Representan un verdadero peligro
para la madera en todas sus formas y usos,
particularmente en los trópicos donde las
condiciones climáticas son favorables. Actúan
en variadas formas según sus hábitos y formas
de vida. Existe un numeroso grupo de especies
de escarabajos que deterioran la madera, que
actúan en la madera según se encuentre fresca
o seca.
Es esencial conocer el ciclo de vida de los
insectos, puesto que solamente en algunas
etapas del mismo pueden convertirse en
verdaderos peligros para la madera.
Cuatro son estas etapas: huevos, larvas, pupas
y adultos. Las hembras depositan cantidades
considerables de huevos en las grietas o fisuras
de la corteza o madera o en los espacios de la
madera como los poros; luego de la formación
de la larva, éstas penetran en la madera
degradando la madera por acción mecánica de
las mandíbulas. Las partículas de madera son
digeridas por la larva que expulsa variables y
Página 12 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
variadas cantidades de residuos, pequeñas
esferas o polvo, que tienen formas
características que permiten la identificación del
tipo de ataque.
Es después de un determinado tiempo, algunos
meses o años en algunas especies, que las
larvas se transforman en pupas que originan
luego al adulto, completando su ciclo de vida;
este adulto puede contribuir al daño a la madera
masticándola para abrir vías de salida de la
madera, dejando los denominados agujeros de
vuelo. Los adultos por ellos mismos no
deterioran la madera.
Ciclo de vida de Anobium, insecto de madera seca,
frecuentemente hallado en maderas de muebles o
estructuras
En la madera fresca, o recién derribada, es
usual encontrar insectos que coloniza las rolas
sea en la corteza o en la madera recién
expuesta.
Se denominan insectos de ambrosia, porque
coexisten con determinados grupos de hongos
(hongos de ambrosia) que forman colonias, a
veces coloreadas de azul luego de la muerte de
los hongos, dentro de las galerías abiertas por
las larvas de los insectos, alimentándose del
micelio de los hongos.
Madera de latifoliada atacada por insectos de
ambrosia, observe el típico agujero azulado.
Estos insectos de ambrosia pueden vivir en la
madera mientras exista humedad y la
reinfestación continúa por seis o más meses en
los trópicos.
En la madera verde, recién cortada o aserrada,
algunos insectos, que inician el ataque a partir
de la corteza, donde oviposicionan, son
conocidos como insectos subcorticales
(Escolytidae, Ipidae), mientras que otros
prefieren desarrollarse en el duramen de las
maderas (Platypodidae). Tomando en cuenta
que el ciclo de vida de estos insectos es de
alrededor de seis semanas, puede imaginarse el
daño que ocasiona particularmente en sitios
donde ha habido derribe de árboles y no se ha
cuidado el aspecto sanitario de la zona.
En la madera seca se observa el ataque de
insectos que prefieren la madera con contenido
de humedad por debajo del punto de saturación
de las fibras.
Junto con las termitas, los insectos de madera
seca son los principales enemigos de la madera
seca utilizada para la construcción, mueblería y
productos de madera como tableros
contrachapados.
Página 13 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Insectos de madera verde, Ips, mostrando la típica
expulsión de residuos de las larvas
Insectos como el coquito polvoriento de los
postes (Bostrychidae y Lyctidae) ataca la
madera de latifoliadas que tienen algún
contenido mínimo de almidones, confinando su
ataque a la albura; las maderas de coníferas no
son usualmente atacadas por estos insectos.
Como su nombre indica, la madera es reducida
a polvo por adultos o escarabajos inmaduros
(Bostrychidae) o la larva (Lyctidae), cuando
dejan la madera la superficie exterior parece
inalterada, pero el interior está completamente
convertido en polvo.
Madera de Lonchocarpus sp atacada por el insecto
conocido como coquito polvoriento de los postes,
Lyctus
Los líctidos atacan tanto madera en tablas como
chapas o productos manufacturados; el
duramen y de latifoliadas y madera de pino no
son afectados. Los más conocidos son los
insectos conocidos como Lyctus brunneus,
considerando una verdadera plaga forestal.
Otro insecto que ataca frecuentemente la
madera seca, es Anobium, que deja como
residuos pequeñas esferitas, lo que la diferencia
de Lyctus.
Otro tipo de insectos causan también daño en la
madera; por ejemplo las avispas carpinteras o
las hormigas carpinteras, particularmente
cuando la madera se encuentra en servicio
como pisos o entramados.
Termitas
Tal vez uno de los principales agentes
destructores de la madera en los trópicos (y
algunos países templados). Organizados
socialmente viven en grupos de cientos a
millones de individuos, formando castas, donde
solamente un par de ellos conforman los
individuos fértiles mientras el resto de la colonia
está conformada por obreras y en número
menor por soldados. Una o dos veces al año las
termitas forman nuevas colonias. El principal
alimento de las termitas es la madera misma,
siendo de los pocos insectos que son capaces
de utilizar la celulosa como fuente de
alimentación, para lo que disponen en sus
intestinos de microorganismos adecuados para
tal fin. Su ataque es rápido y dejan solamente
una fina capa superficial en la madera atacada y
destruida. Muy pocas especies forestales son
resistentes al ataque de las termitas.
Se distinguen dos tipos principales de termitas,
las que requieren de humedad para
desarrollarse o termitas subterráneas y las que
pueden vivir en madera seca sin contacto con el
suelo, como la madera en construcción,
llamadas termitas de madera seca.
Termita subterránea
Página 14 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Reina y obreras, termitas subterráneas
Las termitas subterráneas forman sus nidos
formando montículos en el suelo, o alrededor de
los troncos o en las ramas de los árboles, desde
donde se desplazan buscando su alimentación
formando túneles hecho con detritus, saliva y
materiales del suelo; eliminando estos túneles
de acceso al nido se puede eliminar el nido,
aunque muchas especies pueden desplazarse a
través de túneles bajo la superficie del suelo.
Las termitas de madera seca viven dentro de la
madera, por lo que no necesitan nidos.
Restos de termitas de madera seca
El ataque se inicia luego del vuelo nupcial de los
adultos voladores que buscan grietas o
aperturas en la madera, desde donde
comienzan a destruir la madera. Su ataque es
difícil de detectar porque dejan la superficie de
la madera intacta, con apariencia inalterada,
aunque puede detectarse su ataque por los
restos que expulsan, pequeñas esferitas
blancas y negras.
Perforadores marinos
Otro grupo de organismos capaces de destruir
la madera son los perforadores marinos, que
destruyen la madera en contacto con agua de
mar; excepcionalmente suelen encontrarse
estos organismos marinos destructores de la
madera en zonas de influencia de los mares,
como los ríos o estuarios.
Pertenecen a dos principales grupos: moluscos
y crustáceos. Dentro de los moluscos se citan
particularmente a los Teredinidae, gusanos de
mar, en especial los Pholadidae, cuyo cuerpo
semeja un largo gusano que forma túneles en la
madera atacada, recubierta por una capa
calcárea que protege el cuerpo del organismo
marino; provista de sifones que utilizan para
obtener el oxígeno y el plancton que requieren
para existir. Los dos géneros principales son
Bankia y Teredo.
Entre los crustáceos que frecuentemente atacan
a la madera en contacto con el agua de mar, se
citan a especies de Limnoria, Chelura y
Sphaeroma, pequeños organismos de poca
longitud que causan menos daños que los
gusanos de mar principalmente en la superficie
de la madera. Aunque en forma lenta pueden
destruir instalaciones marinas hechas de
madera. Este daño puede evitarse usando
maderas con resistencia natural o mediante
tratamientos químicos.
Martesia en madera de pontones del Parque
Nacional Morrocoy, Venezuela
Página 15 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Agentes destructores de la madera de origen
no biológico
Construcción de madera severamente afectada por
un incendio
El daño en la madera ocasionado por estos
agentes destructores puede ser muy rápido
como en el caso de la combustión de la madera
o ser mas o menos lento cuando se trata de la
acción física y química de la madera, que puede
originar dos tipos de deterioro: deterioro físico o
desgaste y deterioro químico.
El deterioro por desgaste es el originado por el
simple roce continuo de la madera por el
continuo uso y la relativamente poca resistencia
de la madera a la abrasión. Debe destacarse sin
embargo que existen maderas que por su alta
dureza son apropiadas para este tipo de uso
como la madera de algarrobo, puy, zapatero,
por lo que la utilización de maderas de alta
densidad y dureza garantiza una durabilidad
prolongada de estas instalaciones. También se
puede modificar químicamente la madera para
proporcionarle mayor resistencia al desgaste.
Degradación de la madera por efecto de la
intemperie
El deterioro, causado por la acción del clima, la
intemperie, combina el efecto de la fotolisis
originada por el la luz del sol en las capas de
celulosa que, por arrastre por la lluvia y el
viento, exponen sucesivamente nuevas
superficies de la madera a la degradación.
Finalmente la degradación química que
simplemente es la destrucción de la madera por
acción química sobre alguno de los
componentes de la madera.
La mayor parte de estos daños de origen no
biológico pueden prevenirse mediante acciones
que conllevan buenas prácticas de diseño, en el
caso de material de construcción y por el uso de
agentes ignífugos o retardantes de fuego. Estos
últimos son generalmente de acción superficial,
originando barreras físico-químicas que
interfieren en la combustión.
Período en el cual se observa deterioro de la madera de origen no biológico
Tipo de defecto Tipo de madera
Decoloración Grietas de tensión Grietas de secado
Madera recién
derribada
Días a
semanas
Inmediatamente
después del apeo
Días a meses, de acuerdo a las
condiciones de secado y almacenamiento
Madera recién
aserrada
Días a
semanas
Muy raramente,
ocasionalmente
después del aserrado
Como arriba, pero solo si la madera tiene
secciones grandes
Madera seca Ninguno Ninguno Ninguno
Página 16 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Parte III. Métodos de tratamiento
Se reconocen tres tipos de métodos básicos
para el tratamiento de la madera: Métodos
preventivos, Métodos curativos y Tratamiento
del suelo. Los primeros son los que suelen
utilizarse para prevenir cualquier daño posterior
a la madera, una vez que la pieza entra en
servicio, mientras que los curativos se aplican
cuando se quiere recuperar piezas o estructuras
de madera de indudable valor y que ha sido
degradado por cualquiera de los agentes
destructores de la madera. Los tratamientos del
suelo se refieren ante todo a la práctica de
minimizar el peligro que pueden presentar
algunos sitios, a la puesta en servicio de
componentes de madera, particularmente
postes de alumbrado o teléfono, o estantes y
estantillos para cercas.
Dentro de los Métodos preventivos se suele
diferenciar los métodos convencionales que
comprenden: 1) Pretratamientos, 2) Procesos
sin presión o caseros y 3) Métodos con presión
o industriales. También se reconocen los
métodos no convencionales que comprenden 4)
Métodos que alteran la estructura química de la
pared celular y 5) Procesos biológicos.
En cuanto a los métodos curativos, se
diferencian: 6) Inspección y tratamientos
curativos en edificios y 7) Inspección y
tratamiento curativo de postes.
1) Pretratamientos
Los más recomendados de aplicar en todas las
circunstancias y cuando se sospecha que existe
el peligro de deterioro de las maderas por
hongos o insectos principalmente. Los casos
más frecuentes son pretratamientos de la
madera en rolas y pretratamientos de la madera
aserrada.
Entre estos pretratamientos se suelen utilizar: a)
Descortezado rápido, b) inmersión en agua, c)
aspersión con agua y d) aspersión con
funguicida y/o insecticida.
El descortezado se aplica para evitar el ataque
de insectos subcorticales. Es una simple acción
mecánica utilizando palas o cuchillos
especiales, mediante los cuales se quita toda la
corteza de la pieza de árbol.
La inmersión en agua se utiliza cuando se
dispone de un flujo corriente de agua, por
ejemplo ríos. Las rolas se sumergen en el agua
corriente y así se evita su deterioro.
Cuando no se tiene un curso de agua corriente,
se suele emplear riego por aspersión con agua
corriente, mediante la cual se distribuye agua
dulce mediante bombas y dispositivos
especiales en forma constante, muchas veces
recirculando el agua. El objetivo es mantener
permanentemente humedecida la madera, para
evitar el desarrollo de hongos e insectos..
Cuando no se tiene la posibilidad de disponer
de agua corriente, y las piezas de madera van a
quedar en algún patio o sitio de almacenamiento
por períodos no muy largos, es recomendable el
empleo de aspersión con sustancias
antifúngicas y/o insecticidas. Se trata de una
simple aspersión que se aplica periódicamente
si las piezas van a estar almacenadas por
períodos de tiempo prolongados. En este caso
es conveniente disponer de alguna máscara de
protección para no inhalar las sustancias
químicas preservantes.
Cuando las piezas a tratar son principalmente
maderas aserradas, debe considerarse que las
superficies aserradas constituyen una superficie
apetecida por los hongos principalmente, de
modo que es conveniente tener mayor cuidado,
recomendándose el tratamiento por inmersión
para asegurar un completo recubrimiento de la
superficie de las tablas.
Las sustancias químicas que se emplean para
estos tratamientos son básicamente sales
solubles en agua, de las cuales las más
conocidas para los hongos son el bórax y el
ácido bórico, cuyo costo los hace accesibles y
manejables ya que tienen muy pocas
limitaciones ambientales. Otros compuestos
antifúngicos son químicos de nueva generación
que tienen también propiedades insecticidas, y
otros que suelen usarse normalmente en
agricultura para el control de plagas, tal como el
captafol, folpet, TCMTB. Recientes trabajos de
investigación señalan que el empleo de
compuestos a base de oxina de cobre, son
eficientes para el control del hongo de la
mancha azul y a mayores concentraciones para
otros tipos de hongos.
Página 17 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
2) Procesos sin presión o caseros
Que comprenden los métodos de tratamiento
que no emplean presión para forzar el
preservante dentro de la madera. Algunos de
estos métodos son: pincelado, aspersión,
inmersión rápida o momentánea, baño caliente
frío y sustitución de savia. Todos los procesos
que comprenden fenómenos de difusión están
incluidos en este grupo.
Pincelado. Requieren la mínima inversión y
pueden ser realizados con preservantes
hidrosolubles y también los oleosolubles de baja
viscosidad. El proceso permite su aplicación en
el mismo sitio. El gran inconveniente es que la
protección es muy superficial y en consecuencia
la protección de la madera no sirve para
garantizar largos períodos de protección.
Cuando se usan sales oleosolubles la
protección es de apenas algunos milímetros. Se
recomienda su empleo en situaciones de riesgo
con poca incidencia de organismos xilófagos.
Inmersión Rápida. Se introduce la pieza a
preservar en la solución preservante durante un
tiempo muy corto, de algunos segundos a
minutos y es algo más efectivo que el simple
pincelado. Cuando la madera tiene un contenido
de humedad de alrededor del punto de
saturación de las fibras (30 %), la inmersión por
unos tres minutos suele proteger la madera
bastante bien. Los procesos de inmersión
prolongada tienen el mismo principio, pero los
tiempos de inmersión son más prolongados,
obteniéndose en consecuencia mejor
protección.
Proceso de difusión simple. Que se define
como el movimiento espontáneo de una
sustancia a través de una determinada materia,
de una zona de potencial químico elevado,
hacia una zona de potencial químico muy bajo,
que en la mayoría de los casos es la simple
diferencia de concentración. En este sentido,
una pieza de madera saturada de agua
introducida en algún recipiente con la solución
preservante, recibirá una migración de la sal,
normalmente más concentrada que el agua,
hacia el interior de la madera. Se deduce
entonces que el proceso requiere que la madera
tenga una alta humedad. Los compuestos más
usados son borax y ácido bórico, por su bajo
costo.
Proceso de doble difusión. Utilizado para
garantizar que la sal preservante quede fija en
la madera, para lo que se recurre a un primer
período de difusión con una sal, por ejemplo
cúprica, seguida por un período de difusión con
un fijador, usualmente dicromato de potasio.
Este proceso puede garantizar relativamente
largos períodos de vida útil, hasta 10 años en
algunos casos.
Parte IV. Acción de los fungicidas e
insecticidas
Para controlar el ataque de los hongos e
insectos que destruyen o deterioran la madera,
es conveniente conocer cual es el mecanismo
que se usa para que las sustancias químicas
actúen sobre estos agentes destructores de la
madera. El propósito es mostrar cuales son
estos mecanismos de acción, de tal forma que
se pueda emitir juicio acerca de cuales deberían
ser las sustancias químicas aceptables, no solo
desde el punto de vista de efectividad de las
sustancias o compuestos químicos, sino
también si se cumple con las exigencias
ambientalistas que están normando su
utilización.
Formas de acción de los fungicidas
Los fungicidas pueden actuar a través de dos
mecanismos básicos: inhibidores de respiración
e inhibidores de las reacciones biosintéticas en
las células fúngicas. Adicionalmente se pueden
considerar otros mecanismos inhibitorios con
una acción no específica en los hongos.
Inhibidores de respiración
Muchos fungicidas usados en la preservación
de la madera, interfieren con la respiración,
inhibiendo la formación de la coenzima acetil
(CoA) o interrumpiendo el fosforilación de la
cadena respiratoria. Los compuestos de cobre
por ejemplo, afectan a la membrana de la
mitocondria, alterando el acceso y el flujo de
tóxicos seleccionados, que actúan como
inhibidores respiratorios. La respiración se
entiende como el proceso químico de liberación
de energía consecuencia del metabolismo de
los compuestos orgánicos (respiración interna),
Página 18 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
es la respiración celular, mientras que la
respiración externa se refiere al intercambio de
gases entre el organismo y su medio externo. El
proceso común a todos los organismos,
comprende en resumen un intercambio gaseoso
entre el organismo y su medio, del cual toman el
O2 y desprenden CO2, que en el proceso
aeróbico libera también energía que se
almacena en forma de ATP.
(a) 8 hidroxiquinolina, (b) complejo de 1:2
hidroxiquinolina 8 y cobre, (c) complejo de 1:1 de
hidroxiquinolina y cobre
Entre las formulaciones de cobre usadas en la
preservación de la madera, se incluyen el
naftenato de cobre (sales de cobre solubles en
ácidos naftenicos), el óxido de cobre y el
hidroxiquinolinolato 8 de cobre (Cu 8).
Es probable que las propiedades fungicidas de
estos compuestos, sean dependientes de la
afinidad del ión cúprico Cu2+ por los grupos
químicos diferentes y presentes en la célula. Un
modo de acción similar a esto se ha descrito
para los dialquilditiocarbamatos, que incluye el
tiram de los pesticidas agrícolas, ziram y ferbam
que tienen las propiedades fungicidas, basadas
en la habilidad del cobre y se transporta en las
células de los hongos.
Los dialquilditiocarbamatos se han usado como
ingredientes anti mancha y tratamientos
antimoho. Los preservativos que contienen
arsénico también son importantes como
inhibidores respiratorios; los arsenatos y
arsenitos son igualmente tóxicos, impregnando
en alguna medida los tejidos vivientes. Otros
inhibidores respiratorios usados en la
preservación de madera, incluyen el tri-fenólico,
que sustituye al componente estaño. Los
compuestos tri-butil estaño interfieren con la
fosforilación de la cadena respiratoria.
Los componentes fenólicos y las carboxamidas,
ejercen su actividad inhibitoria en la fosforilación
de la cadena respiratoria, interrumpiendo el
transporte del electrón u operando a partir de la
fosforilación oxidativa. Otros compuestos
fenólicos como los diclorofenoles (usados como
pentaclorofenol biocida de superficie.
Finalmente, el modo de acción de los
isotiazolones ha mostrado inhibición rápida de
crecimiento y respiración.
Inhibidores de biosíntesis en las células
fúngicas
Los hongos, Deuteromicetes, Ascomicetes y
Basidiomicetes, tienen quitina en la pared
celular que es un polímero estructural
compuesto de N-acetilglucosamina (NACA). Las
polioxinas, particularmente la polioxina D,
ejercen un efecto inhibitorio en la síntesis de la
quitina, actuando como inhibidores competitivos.
La pudrición de la madera podría prevenirse por
el uso de polioxinas, pero no son efectivos
contra hongos de mancha y moho en la madera.
Otras sustancias actúan como inhibidoras de la
división celular de los hongos. Pese a las
muchas diferencias de aspecto y función, todas
las células están envueltas en una membrana
llamada membrana plasmática, que encierra
una sustancia rica en agua llamada citoplasma.
En el interior de las células tienen lugar
numerosas reacciones químicas que les
permiten crecer, producir energía y eliminar
residuos. El conjunto de estas reacciones se
llama metabolismo (término que proviene de
una palabra griega que significa cambio). Todas
las células contienen información hereditaria
codificada en moléculas de ácido
desoxirribonucleico (ADN); esta información
dirige la actividad de la célula y asegura la
reproducción y el paso de los caracteres a la
descendencia.
Los derivados del benzimidazole, son un grupo
importante de fungicidas usados en la
agricultura e incluyen el benomil, tiofanatometilo
y el carbendazim. El carbendazim se usa
en las formulaciones preservativas de la madera
y al igual que los otros miembros de este grupo,
actúa inhibiendo la síntesis de microtúbulos que
son esenciales en el proceso de división celular.
Página 19 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Estructura química del benomil, metíl triofanato y el carbendazim
Efectos inhibitorios no específicos
Muchos pesticidas, incluyendo algunos que se
usan en los preservantes de madera, parecen
exhibir modos no específicos de acción a nivel
celular. Algunos reaccionan en forma
indiscriminada y pueden inhibir varios procesos
enzimáticos al mismo tiempo. El fluoruro de
sodio (NaF), por ejemplo, liga al metal que
contiene las enzimas. Muchos compuestos
reaccionan con los grupos tiol en las proteínas y
por consiguiente inhiben un rango de reacciones
de las enzimas asociadas con la biosíntesis,
catabolismo y funciones de la membrana.
Los compuestos basados en el mercurio, como
el cloruro mercúrico (HgCl2), el óxido mercúrico
(HgO) y el organomercurio, componentes que
se han usado principalmente en el pasado como
los fungicidas en la agricultura, se caracterizan
porque ligan al tiol agrupándose y pueden inhibir
el proceso de glicólisis.
Se atribuyen efectos indistintos a los aceites del
petróleo y los aceites de alquitrán, en
membranas celulares que conllevan a la ruptura
y pérdida de volúmenes celulares y
probablemente esos efectos estén causados por
la solubilización de los lípidos en la membrana.
Sin embargo, la complejidad de ingredientes
tóxicos presentes en el aceite de creosota,
sugiere que la ruptura de membranas celulares
sea el único de varios mecanismos que se
observan, porque este preservativo de la
madera, particularmente, es tan eficaz tanto
contra los hongos como con los insectos.
Los compuestos de amonio cuaternario afectan
la semi-membrana permeable y es la causa del
goteo de electores celulares. Estos compuestos
también inhiben la actividad respiratoria, que
puede ser el resultado de la interferencia de la
membrana de la mitocondria y sus funciones.
Además de sus propiedades fungicidas y su
conveniencia como un preservante de la
madera, los compuestos de amonio
cuaternarios se usan extensivamente como
bactericidas y surfactantes.
El cloruro dialquildimetilamonio (DDAC), junto
con el sulfato de cobre, actúan como excelentes
componentes inhibitorios. Las aminas terciarias
inhiben la producción de enzimas hidrolíticas
celulares extras.
Otro grupo de compuestos utilizados para inhibir
varios procesos celulares, están basados en los
N-triclorometiltio, incluyen el captafol, captan,
folpet y el diclofluamida. El Captan, cuya
formula química es el N-triclorometiltio-4-
ciclohexano-1,2-dicarboxamida, se ha usado
durante muchos años como un fungicida de
ancho espectro, también contra las
enfermedades en la fruta y como tratamiento de
la tierra para controlar la humedad en los
árboles pequeños. También ha demostrado ser
una bactericida eficaz, y un preservativo genial.
El Captan, y la fatalimida que es el folpet
analógico, se ha usado en el control anti
mancha y anti moho para prevenir el deterioro.
Por su parte la diclofluamida es un compuesto
aplicado como preservante para proteger la
madera cuando esta en servicio. Los extensos
estudios en el modo de acción del captan,
indican que inhibe la actividad de la enzima
reaccionando con los grupos tiol presente en las
proteínas o coenzimas.
Página 20 de 22
Grupo de Investigación en Conservación de Maderas
Los alquílenos bisditiocarbamatos, pertenecen
también al grupo de acción no específico en su
modo de acción contra los hongos. Algunos
incluyen el manganeso contenidos en el
mancozeb y maneb, el sodio contenidos en el
nabam y el zinc contenidos en el zineb.
Igualmente, el clorotalonil es un fungicida que
actúa sobre los grupos tiol, vitales en la célula.
Finalmente, el modo de acción de los
compuestos con boro se ha estudiado por
muchos años y el ácido bórico y los boratos se
conocen por ser tóxicos a las células. La
presencia de este compuesto en los hongos e
insectos evidencia la formación de complejos
estables con las moléculas biológicas
importantes. Los mecanismos de acción de
compuestos que contienen boro, se basa en la
habilidad de los boratos para formar complejos
con la hidrólisis cis-adyacente, alfa-hidroxi y
ácidos carboxílicos
Formas de acción de los insecticidas
Los insecticidas actúan básicamente en las
siguientes formas: sobre el sistema nervioso de
los insectos, sobre la formación de quitina,
sobre el crecimiento de los hongos e inhibiendo
la respiración de los insectos.
Sobre el sistema nervioso de los insectos